Cómo protegemos tus conversaciones
Qué protege de verdad el cifrado, qué metadatos siguen siendo visibles y dónde están los límites.
Esta página explica, sin demasiados tecnicismos, qué protege Orizon y qué no. Preferimos ser precisos con los límites antes que vagos con las promesas.
Cómo funciona
Cada mensaje se cifra en tu dispositivo antes de salir, y solo puede descifrarse en el dispositivo de quien lo recibe. Las claves necesarias para leerlo nacen en los dispositivos y nunca salen de tu teléfono ni de tu navegador.
Nuestro servidor se encarga de entregar los mensajes, no de leerlos. Incluso quien tuviera acceso físico a las máquinas solo encontraría texto cifrado.
Comprobar quién está al otro lado
El cifrado protege el contenido, pero por sí solo no garantiza la identidad de tu interlocutor. Por eso Orizon permite verificar los dispositivos: comparando una secuencia de emojis o escaneando un código, tienes la certeza de estar hablando de verdad con la persona correcta y no con alguien que se ha colado en medio.
Es el paso que casi nadie da, y el que más importa de todos.
Lo que el servidor ve de todos modos
Ningún sistema de mensajería puede ocultar del todo los metadatos, y quien diga lo contrario está simplificando. Nuestro servidor sabe:
- qué cuentas participan en una conversación;
- cuándo se producen los intercambios y con qué frecuencia;
- el tamaño aproximado de los contenidos;
- la dirección IP desde la que te conectas, que se conserva treinta días como máximo.
Son datos necesarios para entregar los mensajes. Los conservamos el tiempo mínimo indispensable y no los usamos para crear perfiles.
Los límites que conviene conocer
Si el teléfono o el ordenador están comprometidos, el cifrado no sirve: los mensajes se leen antes de cifrarse.
El destinatario puede hacer una foto de la pantalla, copiar el texto o enseñárselo a otros. Ninguna tecnología lo impide.
Si activas la copia de las claves, su seguridad depende de la solidez de la frase de recuperación que elijas.
Cuando lleguen las apps, la señal de aviso pasará por los servicios de Google y Apple. Esos servicios saben que has recibido algo, no qué has recibido.
Si pierdes el acceso
No guardamos copia de tus claves, así que no podemos recuperar las conversaciones por ti. Es la otra cara del cifrado de extremo a extremo: nadie puede leerlas, ni siquiera para ayudarte. Por eso conviene activar la copia de seguridad de las claves y guardar bien la frase de recuperación.
Comprobable, no solo declarado
El código que realiza el cifrado es público y puede consultarse en la página Código fuente. No te pedimos que nos creas sin más: te damos los medios para comprobarlo, o para que lo compruebe alguien con los conocimientos necesarios.